De Abel Tasman a Hanmer Springs, Christchurch y Franz Josef (Días 11, 12, 13 y 14) – #StrayBus

La jornada de Abel Tasman a Hanmer Springs fue el inicio de unos días de largas jornadas de ruta. De kilómetros y kilómetros, bonitos eso sí, pero hasta cierto punto agotadores.

Una de las paradas obligatorias fue en el Lago Rotoito (Lago pequeño), aunque poco pequeño para nuestros estándares. Aparte de lo bonito del lugar, nos hicieron compañía unos cisnes y también unas anguilas…bueno, las anguilas no nos hicieron mucha compañía pero era curioso verlas en el agua.

Llegamos a Hanmer Springs con el tiempo justo de instalarnos en el chalet alpino y ir a bañarnos al famoso balneario de aguas termales, básicamente sulfurosas (ya pondré foto a la llegada a casa).

Hanmer Springs es una pequeña población “alpina” muy similar a las que podemos encontrar por Europa.

A la mañana siguiente, plenamente relajados, pusimos rumbo hacia Christchurch, pero haciendo una interesante parada intermedia en Kaikoura.

Aparte de una bonita playa, en Kaikoura nos detuvimos para hacer una de las actividades importantes del tour, que no era ver la colonia de leones marinos

El plato fuerte era nadar con delfines en mar abierto.

Así que una vez equipados con trajes de neopreno completos, nos llevaron a una barca…y a navegar. Después de algo más de media hora avistamos a los primeros, así que era momento de ir al agua.

Aún con el neopreno la sensación de frío es notable,pero soportable, y eso que soy friolero!

Los delfines se interesaban por esas criaturas que hacían extraños sonidos (nosotros), y se acercaban para rodearnos. La verdad es que es una experiencia muy especial y con el equipo de snorkel puedes verlos perfectamente.

Una vez pasado el tiempo, una ducha caliente a bordo del barco, y vuelta tranquila a puerto, acompañados durante un buen rato por esos delfines que nos deleitaban saltando frente a nosotros.

Una vez cambiados nos dirigimos hacia el destino final del día, Christchurch, donde ya llegamos a última hora de la tarde, pero aún con suficiente luz para ver el estado en que se encuentra la ciudad después del terremoto de 2011. Muchas construcciones apuntaladas y otras que directamente tuvieron que ser derruidas.

A la mañana siguiente salimos del albergue en dirección al aeropuerto para recoger a 5 nuevos compañeros: 3 alemanes y 2 ingleses. Vamos, que en un momento ya habíamos doblado el grupo.

Ahora sí, ya todos a bordo, nos dirigimos hacia Franz Josef Glacier, en una larga pero espectacular ruta cruzando los “Alpes neozelandeses” y el puerto de montaña del Arthur Pass.

Es una carretera espectacular con pendientes de hasta el 19% de esas que te dejan sin palabras en algunos momento

Llegamos ya por la noche a Franz Josef, para disfrutar de la fiesta de la pizza que organizaba el motel y reponer fuerzas para el día siguiente, a la vez que celebramos el cumpleaños de Montserrat, una de nuestras compañeras de grupo.

A las 9:30 de la mañana llegamos a la oficina de los guías al Franz Josef Glacier para llevarnos el susto que por meteorología (estaba lloviendo y había niebla), no nos podían subir al glaciar, pero que volviéramos a las 12:30 a ver qué tal.

Aprovecho el tiempo imprevisto que disponemos para hacer una colada, que ya tocaba.

Al final hubo suerte, y a las 12:30, con el equipo necesario, nos subimos al helicóptero que nos posó en el glaciar.

La llegada al glaciar es impresionante, la imagen al acercarte con el helicóptero mientras aparece esa inmensidad de hielo, te hace sentir muy pequeño, una sensación que se confirma cuando pones pie en tierra, o en hielo para ser más exactos. Es difícil coger conciencia del tamaño del glaciar y de los bloques de hielo de formas caprichosas que abarcan toda la vista.

Un desprendimiento en la zona izquierda de glaciar nos recuerda dos cosas, que es un lugar “vivo” y que es peligroso.

Nuestro guía va verificando la seguridad del camino que recorremos durante tres horas hasta volver a la pequeña helisuperficie helada donde nos vuelve a recoger el helicóptero para llevarnos de vuelta abajo.

El cansancio que aparece un buen rato después de llegar forma parte del recuerdo de una visita única, para mi, junto a nadar con delfines, la actividad más esperada de todo el tour.

Cenamos pronto, a las 6, como es la costumbre. Así queda un buen rato para descansar hasta el día siguiente…y ya nos han avisado que estaremos sin cobertura de móvil durante 2 días!!

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